Fe
Por qué la muerte es amor
Para quien no la conoce, decir que la muerte es amor suena extraño. Para sus devotos es la idea central de su fe: la Santa Muerte no rechaza a nadie, espera a todos con la misma paciencia y acompaña hasta el final. Aquí se explica por qué tanta gente la siente así.
Por qué la muerte es amor para sus devotos
El amor de una madre no pregunta qué hiciste antes de abrazarte. Así describen muchos devotos a la Santa Muerte: una presencia que recibe al que llega cansado, al que se equivocó y al que nadie más quiso escuchar. Por eso la llaman Niña Blanca o Madrina, con palabras de familia.

No hace diferencias
La muerte es la única certeza que compartimos todos. No distingue entre ricos y pobres, buenos y malos, famosos y desconocidos. Para muchas personas que se sienten tratadas con injusticia en la vida, esa igualdad es una forma de amor: ante ella, por fin, todos valen lo mismo.
Recuerda que el tiempo es corto
Pensar en la muerte no es pensar en cosas tristes. Es recordar que el tiempo con los que amamos tiene un final, y que vale la pena decir hoy lo que sentimos. Quien tiene presente a la Santa Muerte suele aprender a perdonar más rápido, a agradecer más y a no dejar las cosas importantes para después.
El amor que no se termina
En los altares de la Santa Muerte casi siempre hay fotos de familiares que ya partieron. Muchos devotos sienten que ella cuida a sus difuntos y que el lazo con ellos no se rompe. El amor sigue, aunque la persona ya no esté: se le recuerda, se le pone una vela y se le habla.

Una fe de acompañamiento
La Santa Muerte no promete que no habrá dolor. Lo que sus devotos encuentran en ella es compañía en el dolor: alguien a quien hablarle de noche, a quien pedirle fuerzas, a quien agradecer cuando las cosas salen bien. Esa compañía constante es, para ellos, la forma más clara del amor.
Empiece a rezarle
Si quiere acercarse a ella, puede empezar con la oración a la Santa Muerte para el amor o con los nueve días de la novena a la Santa Muerte.