Historia
Historia de la Santa Muerte
La historia de la Santa Muerte mezcla raíces indígenas, la imagen católica de la Muerte que trajeron los españoles y una devoción popular que estuvo escondida durante siglos y salió a la calle hace apenas unas décadas. Aquí se cuenta lo que se sabe con documentos y se aclara lo que todavía se discute.
Historia de la Santa Muerte en pocas palabras
- Antes de la Conquista Los mexicas veneraban a Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, señores del Mictlán, el lugar de los muertos.
- Siglos XVI–XVIII La Iglesia usa en la Nueva España la figura del esqueleto como recordatorio de que la vida se acaba.
- 1793 y 1797 Documentos de la Inquisición registran a indígenas del centro de México que rendían culto a una figura esquelética, llamada en uno de ellos «Santa Muerte».
- Mediados del siglo XX El antropólogo Oscar Lewis registra oraciones a la Santa Muerte en barrios de la Ciudad de México.
- 2001 Enriqueta Romero coloca un altar público en Tepito y el culto sale de las casas a la calle.
- Hoy Hay devotos en México, Centroamérica y Estados Unidos; las cifras varían, pero los investigadores hablan de millones.
Raíces: Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, señores del Mictlán
Los mexicas veneraban a Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, señores del Mictlán, el lugar de los muertos. Él, «señor del lugar de los muertos», se representaba como un esqueleto de dientes descubiertos, acompañado del búho, el murciélago y la araña. Ella, «señora de los muertos», cuidaba los huesos de los difuntos y presidía las fiestas que los mexicas les dedicaban.
Para llegar ante ellos, el alma de quien moría de muerte natural recorría durante cuatro años nueve regiones llenas de pruebas: un río que solo se cruzaba con ayuda de un perro, cerros que chocaban, vientos de obsidiana que cortaban como navajas y aguas negras. Al final, en el noveno nivel, la esperaban Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, y el alma descansaba.
Según la Leyenda de los Soles, la humanidad misma nació de los huesos que guardaba Mictlantecuhtli: Quetzalcóatl bajó al Mictlán a pedírselos y los dioses les dieron vida con su sangre. Para los mexicas, la vida y la muerte venían del mismo lugar. La historia completa está en la página de Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl.
Muchos devotos ven en Mictecacíhuatl a la abuela de la Santa Muerte. Conviene ser honestos: investigadores como Claudio Lomnitz y Katia Perdigón Castañeda señalan que no hay pruebas de una continuidad directa entre aquel culto y el actual. La relación es más de memoria cultural que de herencia comprobada.

La Muerte en la Nueva España
Los frailes españoles trajeron una imagen muy concreta de la Muerte: un esqueleto con guadaña, a veces con reloj de arena, que aparecía en pinturas, grabados y procesiones de Semana Santa. Era un recordatorio para vivir bien, porque el final llega para todos.
Esa figura se mezcló con las creencias indígenas. En 1793, frailes franciscanos de Pinal de Amoles, en Querétaro, denunciaron que algunos indígenas veneraban un «ídolo» con forma de esqueleto. En 1797, un expediente de la Inquisición sobre San Luis de la Paz, en Guanajuato, menciona por nombre a la «Santa Muerte». Son de los registros escritos más antiguos que se conocen.
Siglo XX: una devoción escondida
Durante casi dos siglos la Santa Muerte se veneró en privado: en altares de casa, en oraciones que se pasaban de boca en boca y en barrios populares de la capital. A mediados del siglo XX el antropólogo estadounidense Oscar Lewis registró oraciones a la Santa Muerte entre familias de la Ciudad de México.
2001: el altar de Tepito
El momento que cambió todo fue en 2001, cuando Enriqueta Romero, conocida como doña Queta, sacó a la banqueta de su casa, en la calle Alfarería del barrio de Tepito, una imagen de la Santa Muerte de tamaño natural. Fue de los primeros altares públicos de la Ciudad de México y se volvió punto de encuentro para miles de devotos.
A partir de ahí la devoción se hizo visible: aparecieron capillas, tiendas de imágenes y veladoras, y celebraciones multitudinarias. Lo cuenta con más detalle la página sobre el origen del culto a la Santa Muerte.

La Santa Muerte hoy
El culto creció rápido en México, Centroamérica y Estados Unidos. El investigador R. Andrew Chesnut, autor de Devoted to Death, lo ha descrito como uno de los movimientos religiosos de más rápido crecimiento en América. Las cifras de devotos varían mucho según la fuente, así que conviene tomarlas con cautela.
La Iglesia católica rechaza esta devoción y lo ha dicho en varias ocasiones. Aun así, muchos devotos se consideran católicos y rezan a la Santa Muerte con oraciones tomadas de esa tradición, como el Padrenuestro o el rosario.
Santa Muerte, Catrina y San La Muerte: no son lo mismo
Se confunden con frecuencia, pero son tres cosas distintas:
- La Catrina nació como caricatura. El grabador José Guadalupe Posada dibujó a principios del siglo XX a una calavera elegante para burlarse de quienes aparentaban lo que no eran, y Diego Rivera la popularizó con el nombre de Catrina. Es un personaje del Día de Muertos, no una figura de devoción.
- El Día de Muertos es la fiesta del 1 y 2 de noviembre para recordar a los difuntos de la familia. Es patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO y la celebran también personas que no tienen relación con la Santa Muerte.
- San La Muerte es otra devoción, de Paraguay y del noreste de Argentina, sobre todo Corrientes. Se representa como un esqueleto masculino, muchas veces pequeño y tallado en hueso o madera. Tiene su propia historia y sus propias fiestas.

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